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Jack Miller ve el reto de las 8 Horas de Suzuka como algo «bastante divertido»
Jack Miller, piloto de Pramac Yamaha, reflexiona sobre las exigencias de la resistencia y por qué adaptarse a una moto compartida ofrece un respiro mental.
Por Michael de Vries - 2026-08-19 15:36:40.000 - 2 min de lectura

Jack Miller se ha sincerado sobre el atractivo particular de las 8 Horas de Suzuka, destacando el reto único de adaptarse a una moto compartida como un cambio refrescante frente al motociclismo de grandes premios. El piloto de Pramac Yamaha, que logró su segundo podio consecutivo como segundo clasificado en la mítica prueba de resistencia junto a sus compañeros Andrea Locatelli y Katsuyuki Nakasuga, explicó que compartir moto obliga a los pilotos a centrarse por completo en la pura conducción.
Tras debutar en Suzuka en 2017 con HARC-PRO Honda y regresar con el equipo oficial de Yamaha en los últimos dos años, el australiano conoce bien las exigencias de la clásica japonesa. A pesar de contar con una amplia experiencia multidisciplinar que va desde el motocross hasta la categoría reina de los grandes premios, Miller admite que la necesidad de aceptar una puesta a punto desconocida elimina los interminables debates sobre reglajes tan habituales en la MotoGP moderna.
Trabajar con un paquete que puede no resultar ideal en todos los sectores elimina el lujo de darle demasiadas vueltas a los ajustes en el box. Según el pentasegundista –cinco veces ganador– de la categoría reina, alejarse de la búsqueda constante de la puesta a punto perfecta permite a los competidores concentrarse únicamente en maximizar su rendimiento personal y gestionar aquello que está bajo su control directo.
La carrera de este año transcurrió íntegramente bajo la lluvia, convirtiendo un calendario ya de por sí exigente en una prueba de resistencia aún más dura con relevos consecutivos sobre la YZF-R1. Aun así, el veterano piloto alabó el fenomenal trazado del circuito y la apasionada afición japonesa, señalando que, aunque el emblemático escenario se queda demasiado pequeño para las modernas motos de grandes premios, las superbikes de resistencia permiten a los pilotos exprimir su diseño para vivir una experiencia sumamente gratificante.